La enseñanza de los brujos es así, tómala o déjala. No puedes razonarla. No es posible "verificarla" intelectualmente. Lo único que cabe hacer con ella es ponerla en práctica, explorando las extraordinarias posibilidades de nuestro ser.
Este blog es parte de mi aprendizaje.

lunes, febrero 07, 2011

Tu Dios interior

Alejandro Jodorowsky





  1. Leyendo estas palabras imagina mi voz. Escucha. A ti te hablo. Yo soy el centro de tu conciencia, tu Dios Interior.



  2. Largos años has estado ansiosamente buscando sin saber lo que buscabas. Los conceptos habían perdido su significado. Verdad, Felicidad, Libertad, Dios, te parecían sonidos huecos.



  3. Ninguno de los llamados Maestros fue capaz de enseñarte a ser, a crear, a vivir o a amar.



  4. Estos Maestros eran sólo personalidades humanas como la tuya, con sus defectos y debilidades, repitiendo sin comprender verdades que eran restos de una tradición que había perdido su origen.



  5. No conociéndose, no sabían transmitirte lo que ellos eran. Sólo querían que aprendieras lo que ellos decían: palabras deducidas de otras palabras, estas deducidas a su vez de otras palabras y así al infinito.



  6. Crees venir a mí porque no sabes a quien recurrir. Te engañas: en realidad soy yo quien viene a ti.



  7. No eras tú sino yo el que te andaba buscando, pero apenas presentías mi presencia, me rehuías temeros@.



  8. Sin ser tú mism@, tenías miedo de desaparecer. Así como el personaje de un sueño que ruega que quien lo está soñando nunca despierte.



  9. No me aceptabas, queriendo guardar el control sobre ti mism@. Pero esa huida te desalentaba haciéndote llevar en tu corazón y en tu mente imperiosas necesidades no satisfechas.



  10. Por fin, ahora que has comenzado a sentir la presencia de una verdad en tu interior, vas a dejar de defenderte y vas a oírme.



  11. Yo soy tu Verdad.



  12. Yo soy tu Libertad.



  13. Yo soy tu Felicidad.



  14. ¡Yo soy tu Dios Interior!



  15. ¡Detente! Antes de seguir leyendo silencia el moscardoneo de tus pensamientos, calma tus emociones, pacifica tus deseos, reduce tus necesidades.



  16. Yo soy aquella parte de ti que todo lo sabe.



  17. Y siempre lo supo y siempre lo ha sabido.



  18. Esa parte de ti que dice: Soy lo que soy y no lo que los otros quieren que yo sea.



  19. Esa parte de ti que reconoce la Verdad y aparta todo error donde quiera que lo haya; no esa parte de ti que ha estado alimentándose de ilusiones por tantos años.



  20. Porque yo soy el que te ha dado todo en la vida, pobreza o riqueza, soledad o amor, disgustos o satisfacciones, realizaciones o encuentros con obstáculos que te he puesto delante para enseñarte que yo soy tu único guía.



  21. Siempre he estado proveyéndote no sólo de la vida sino también tratando de darte todas las cosas necesarias para colmar tus necesidades materiales, tus deseos sexuales y creativos, tu búsqueda emocional y tu desarrollo intelectual.



  22. Pero yo no soy ese remolino de ideas que llamas intelecto, ni tu recipiente emocional con sus simpatías y repulsiones, ni tu libido animal cegada por sus deseos, ni tampoco tu cuerpo -es decir como tú percibes tu organismo- con sus exageradas necesidades.



  23. Esas ideas, sentimientos, deseos y necesidades sólo son la expresión de tu ser, tal como tú eres la expresión de mi ser. Son únicamente fases de tu personalidad humana, del mismo modo que tú eres una fase de mi divina transparencia.



  24. Libérate del dominio de tu personalidad, tan afecta a glorificarse o a justificarse a ella misma. Libérate de tu obcecada intelectualidad, infectada de ideas y prejuicios inyectados por la familia, la sociedad y la cultura. Libérate de tu desequilibrio emocional que tiende a atarse a ilusiones para caer a menudo en decepciones. Libérate de la exacerbación del deseo, al que por más que le des satisfacción nunca puedes saciar. Libérate de tus necesidades artificiales que sólo son vicios impuestos por el deseo de parecer lo que no eres.



  25. Si quieres que en ti yo sea y reine en tu conciencia, no dejes que el intelecto, las emociones, los deseos y las necesidades te guíen. Conviértelos en tus humildes servidores.



  26. Yo soy tu Dios Interior, el que acude a tu Ser esencial, al que yo he despertado, preparándolo expresamente para recibir mi palabra.



  27. Serás lo suficientemente fuerte para soportarla, si eliminas tus ilusiones, credos y opiniones personales, que sólo son la escoria que los demás tiran y que tú has recogido.



  28. Entonces mi palabra será para ti un manantial de alegría y bienestar.



  29. Tu mente aprenderá a iluminarse, tu corazón a recibir la gracia, tu sexo a conocer el éxtasis creativo y tu cuerpo a vivir en un trance continuo.



  30. Pero prepárate a que esta personalidad tuya, implantada por tu familia, la sociedad y la cultura, te haga dudar de mi palabra conforme la vas leyendo.



  31. Pues ella sabe que su existencia está amenazada, que no podrá ya vivir y prosperar, ni dominar por más tiempo tus pensamientos, sentimientos, deseos y necesidades, imperando en tu vida cotidiana como lo ha hecho antes, si abres tu corazón a mi palabra y la albergas en él para siempre.



  32. Sí. Yo, tu Dios Interior, te hablo para hacerte consciente de mi presencia.



  33. He estado contigo siempre, desde tu nacimiento, pero tú no te has dado cuenta. Ahora es tiempo de que me conozcas, a mí, que era tu yo antes que nacieras y que seré tu yo después que “mueras”.



  34. Lo que llamas “muerte” es sólo el paso de una dimensión material a una dimensión inmaterial.



  35. ¿Estas decidid@? ¿Quieres sumergirte en tu espíritu infinito?



  36. ¡Entonces entrégate a mí!






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martes, noviembre 30, 2010

Entrevista a Miguel Ruiz sobre El quinto acuerdo

Miguel nació y se educó en México. Su madre doña Sara Macías Vázquez fue curandera y su abuelo chamán, descendiente de un largo linaje chamánico. Contra los deseos de su familia, Miguel Ruiz estudió medicina y ejerció profesionalmente como cirujano. A principios de los años setenta tuvo un accidente y esa experiencia, tan cercana a la muerte cambió su vida, decidió volver a sus orígenes y aprender la tradición tolteca. Fue a vivir en los Estados Unidos donde escribió Los cuatro acuerdos en 1997, que rápidamente fue un bestseller en ese país y ha permanecido en la lista de los más vendidos del New York Times por más de ocho años. Los libros de don Miguel (La maestría del amor, La voz del conocimiento y Oraciones) han sido traducidos a 36 idiomas, con millones de copias vendidas.

Los cuatro acuerdos han transformado la vida de muchos con un mensaje simple y profundo: 1) “Sé impecable con tus palabras”. 2) “No te tomes nada personalmente”. 3) “No hagas suposiciones”. 4) “Haz siempre lo máximo que puedas”. Ahora don Miguel ha colaborado con su hijo don José en el libro El quinto acuerdo.

Don Miguel se caracteriza por explicar temas muy profundos con una gran simplicidad. En este libro desarrolla y profundiza en los cuatro acuerdos y nos alienta a recobrar la fe y la autenticidad con un poderoso acuerdo: Sé escéptico, pero aprende a escuchar. El quinto acuerdo usa la duda como una herramienta para distinguir la verdad. Nos lleva más allá de las palabras que escuchamos, a la intención detrás de ellas. Al ser escépticos no creemos cada mensaje que escuchamos; dejamos de poner nuestra fe en mentiras y así podemos dejar atrás el drama emocional, la victimización y los sistemas de creencias limitantes que nuestra “domesticación” nos ha programado. Este libro nos prepara para revelar la sabiduría innata y vivir nuestras vidas de acuerdo con la verdad.

Fui a visitar a don Miguel y hablamos de su nuevo libro.

—FTV: Miguel, háblame de El quinto acuerdo.

—MR: Imagina que entras a una escuela iniciática, en cualquier parte para aprender los cuatro acuerdos y empiezas a practicarlos. Entras a lo que se puede llamar el mundo del guerrero. Los cuatro acuerdos son herramientas para ayudarte a vencer las mentiras que han estado controlándote durante toda tu vida. La gente cree que lo llamamos el mundo del guerrero, porque tiene una guerra interior entre el bien y el mal, pero no es cierto. El verdadero conflicto está en la verdad y las mentiras. Durante el tiempo de guerrero algunas veces gana la verdad, otras las mentiras. Al final de esa escuela iniciática, se introduce el quinto acuerdo. Una vez que lo practicas y lo dominas eres un maestro. El quinto acuerdo como ya has de saber es: “Sé escéptico, pero aprende a escuchar”.

Ser escéptico no es una posición social. No es tratar de ser muy inteligente. No tiene nada que ver con la importancia personal. Ser escéptico quiere decir: no me creas, no te creas a ti mismo y no le creas a nadie más, pero aprende a escuchar. Tú vives en tu propia creación. Todo lo que conoces, es una realidad virtual que es únicamente real para ti, para nadie más. Al mismo tiempo te das cuenta de que toda la gente que te rodea son iguales a ti. Ellos crearon una realidad virtual en la cual ellos viven. Cualquier cosa que ellos te digan, probablemente sea verdad en su realidad virtual, pero no necesariamente va a serlo en tu realidad. No les creas, pero escucha. Porque al escucharlos, entiendes esa realidad de la cual ellos vienen, el sueño en el cual ellos viven. Si aprendes a escucharlos, puedes hablar el mismo idioma que ellos. Y no me refiero a ingles, español o al chino, sino a eso que está detrás del conocimiento, lo que realmente quieren expresar.

Probablemente lo más importante es no creerse a sí mismo. Es decir, no te creas tus propias mentiras; en especial cuando dices que no eres lo suficientemente buena, lo suficientemente bella, que no eres lo suficientemente fuerte, porque son limitaciones que tú te creas y son únicamente verdad para ti. Si aprendes a escuchar la voz del conocimiento que existe en tu cabeza, entonces te vas a dar cuenta de que casi todo lo que dice son mentiras. Al aplicar el quinto acuerdo “Se escéptico pero aprende a escuchar” te darás cuenta de una realidad extraordinaria: todo lo que conocemos es únicamente verdad porque lo aprendimos.

Cuando nacimos no teníamos conocimiento, todo lo aprendimos. Decimos que es verdad porque todos nos pusimos de acuerdo en el significado de cada elemento, de cada palabra, de cada símbolo. Una vez que entendemos el significado, aprendemos a pensar y nos damos cuenta de que nosotros creamos el idioma que hablamos, el conocimiento que tenemos, y al hacer estos acuerdos invertimos algo que conocemos como fe; que es creer en algo cien por ciento, sin lugar a dudas. Pusimos nuestra fe en cada símbolo y al final nosotros nos quedamos sin ella. El conocimiento rige todas nuestras actividades, convirtiéndose en un gran tirano. Es por eso que tenemos esa vida de guerrero. Cuando finalmente aplicas el quinto acuerdo ya no hay guerra en la mente y encontramos algo que conocemos como paz mental. Esto es lo que podríamos llamar el sueño del maestro.

—FTV: ¿Cómo es el sueño del maestro?

—MR: Cuando se aplica el quinto acuerdo (“Sé escéptico, pero escucha”), finalmente el resultado va a ser el respeto. Aprendemos a respetar nuestra propia creación. Y cuando respetamos nuestra propia creación, tenemos paz y aprendemos a respetar la creación de las personas que nos rodean. En ese momento dejamos de juzgarlos, porque sabemos que cualquier cosa que digan es verdad para ellos, pero no necesariamente tiene que ser verdad para nosotros. Cuando respetamos, hay paz entre nosotros.

—FTV: ¿Por qué hay que aprender a escuchar?

—MR: Cualquier persona a la que escuches va a tratar de compartir su historia contigo, su punto de vista, lo que ellos creen que es verdad. Lógicamente, si tu tienes la verdad, entonces todos los demás no pueden tener la verdad. Entonces ¿cuál es la verdad? Podemos decir que la verdad es absoluta y única y que existe muchísimo antes de la creación de los seres humanos y va a seguir existiendo mucho después de su extinción. Sin embargo, hay otra verdad que podríamos llamar verdad relativa, que fue creada por los seres humanos. Al inventar el idioma, al inventar los símbolos, inventamos una copia de esa verdad absoluta. Pero al ser una copia es, por tanto, relativa. Conforme la sociedad va cambiando, los acuerdos van cambiando y esa verdad relativa también cambia. Hace 800 años la gente creía que el planeta era plano y era una verdad que todo mundo aceptaba. Después, se descubrió que es redonda y todo cambió. Los acuerdos cambiaron y de repente, esa verdad dejó de ser cierta.

Es lo mismo que decía Homero al hablar de los dioses. Decía la voz de Apolo que los dioses existen mientras los seres humanos crean en los dioses. El día que los seres humanos dejen de creer en ellos, los dioses dejan de existir. Hemos visto con el tiempo que es cierto. Sabemos que esas mitologías no son ciertas. Ya no creemos en Isis, ni Osiris ni Zeus. En la actualidad, lo que creemos que la verdad es: Cristo, Mahoma, Buda, etc. Mientras creamos en ellos, serán verdad. Hay muchos dioses actuales, que no los vemos como dioses, como la democracia, el socialismo, etc. Mientras sigamos creyendo, seguirán existiendo. Pero en cuanto dejemos de creer en ellos, dejarán de existir. Para cada ser humano tienen un significado totalmente distinto, por lo que creerán que están en lo cierto y tratarán de imponerlos. Al querer imponerlos, se pierde respeto. Esto crea conflictos. El querer imponer a nosotros mismos las creencias que heredamos de nuestros padres, nuestra religión y nuestra sociedad, limita la libertad de ser quienes realmente somos.

¿Cómo haces para convivir con tus opiniones y las de los demás? Pues no las creo, pero las escucho. Y tengo respeto a lo que ellos crean. Eso no quiere decir que estén o no en lo cierto. Pero no hay un juicio. No los enjuicio.

—FTV: ¿Cómo se aplicaría esto Miguel para sacar adelante a México?

—MR: Pues se inicia con uno mismo. Esto es importante. Siempre con uno mismo. No puedes dar lo que no tienes. Queremos justicia, pero hay que preguntarnos ¿hay justicia en nuestra mente? Podemos decir que el ser humano es el único animal que se castiga mil veces por el mismo error.

Y ¿a eso le llamamos justicia? Justicia sería castigarnos una vez por cada error. Si no hay justicia en nuestra propia mente, ¿cómo queremos encontrarla afuera?

—FTV: ¿Justicia sería también castigar nada más una vez a los demás por el mismo error?

—MR: Exactamente. Y ¿cuántas veces castigas a tu esposo, hijo o padres por el mismo error? Pero lo más importante, ¿cuántas veces te castigas a ti misma por el mismo error? Siempre se empieza por uno mismo. Siempre. Porque es la realidad que tú creaste. Al aplicar el quinto acuerdo ya no crees tus mentiras, porque ya no te crees a ti mismo, pero tampoco te juzgas por haberte mentido. Ya no hay ese juicio.

—FTV: Entonces el quinto acuerdo te lleva hacia la paz.

—MR: Esa paz interna y esa paz hacia afuera. Y esto es importante, hace más o menos siglo y medio Juárez, uno de los héroes mexicanos, dijo: “Entre los hombres, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz. Y es que el respeto es la única forma de llegar a la paz. El respeto a nosotros mismos trae la paz individual y el respeto hacia los demás trae paz social. Por eso es el respeto al derecho ajeno, porque ya nos metemos en el derecho: tú tienes el derecho a decir lo que tú crees y los demás también tienen derecho a decir lo que ellos creen. Y no tenemos que juzgarlos por ello. Simplemente, escuchamos. Si estamos de acuerdo, bueno; y si no, también. No hay razón para no tener paz.


Entrevista realizada por Fernanda de la Torre




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miércoles, marzo 10, 2010

El Silencio Interno



Habla simplemente cuando sea necesario. Piensa lo que vas a decir, antes de abrir la boca. Se breve y preciso, ya que cada vez que dejes salir una palabra, dejas salir al mismo tiempo una parte de tu chi (energía). De esta manera aprenderás a desarrollar el arte de hablar sin perder energía.

Nunca hagas promesas que no puedas cumplir. No te quejes y no utilices en tu vocabulario palabras que proyecten imágenes negativas, porque se producirá alrededor de ti todo lo que has fabricado con tus palabras cargadas de chi.

Si no tienes nada bueno, verdadero y útil que decir, es mejor quedarse callado y no decir nada. Aprende a ser como un espejo. Escucha y refleja la energía. El Universo mismo es el mejor ejemplo de un espejo que la naturaleza nos ha dado, porque el Universo acepta sin condiciones nuestros pensamientos, nuestras emociones, nuestras palabras, nuestras acciones, y nos envía de vuelta el reflejo de nuestra propia energía bajo la forma de las diferentes circunstancias que se representan en nuestra vida.

Si te identificas con el éxito tendrás éxito. Si te identificas con el fracaso, tendrás fracaso. Así podemos observar que las circunstancias que vivimos son simplemente manifestaciones externas del contenido de nuestra habladuría interna. Aprende a ser como el Universo, escuchando y reflejando la energía sin emociones densas y sin prejuicios, porque siendo como un espejo sin emociones, aprendemos a hablar de otra manera, con el poder mental tranquilo y en silencio, sin darle oportunidad de imponerse con sus opiniones personales y evitando que tenga reacciones emocionales excesivas, simplemente permitiendo una comunicación sincera y fluida.

No te des mucha importancia y sé humilde, pues cuanto más te muestres superior, inteligente y prepotente, más te vuelves prisionero de tu propia imagen y vives en un mundo de tensión e ilusiones.

Sé discreto, preserva tu vida íntima, de esta manera te liberas de las opiniones de los otros y llevarás una vida tranquila volviéndote invisible, misterioso, indefinible, insondable como el TAO.

No compitas con los demás, vuélvete como la tierra que nos nutre, que nos da lo que necesitamos. Ayuda a los otros a percibir sus cualidades, a percibir sus virtudes, a brillar. El espíritu competitivo hace que crezca el ego y crea conflictos inevitablemente. Ten confianza en ti mismo, preserva tu paz interna evitando entrar en la provocación y en las trampas de los otros.

No te comprometas fácilmente. Si actúas de manera precipitada sin tomar consciencia profunda de la situación, te vas a crear complicaciones. La gente no tiene confianza en aquellos que muy fácilmente dicen "si", porque saben que ese "si" no es sólido y le falta valor. Toma un momento de silencio interno para considerar todo lo que se presenta y toma tu decisión después. Así desarrollarás la confianza en ti mismo y la sabiduría.

Si realmente hay algo que no sabes o no tienes la respuesta a la pregunta que te han hecho, acéptalo. El hecho de no saber es muy incómodo para el ego, porque le gusta saber todo, siempre tener razón y siempre dar su opinión muy personal. En realidad el ego no sabe nada, simplemente hace creer que sabe.

Evita el hecho de juzgar y criticar, el TAO es imparcial y sin juicios, no critica a la gente, tiene una compasión infinita y no conoce la dualidad. Cada vez que juzgas a alguien, lo único que haces es expresar tu opinión muy personal y es una pérdida de energía, es puro ruido. Juzgar es una manera de esconder las propias debilidades. El sabio tolera todo y no dirá ni una palabra.

Recuerda que todo lo que te molesta de los otros es una proyección de todo lo que todavía no has resuelto en ti mismo. Deja que cada quién resuelva sus propios problemas y concentra tu energía en tu propia vida. Ocúpate de ti mismo, no te defiendas. Cuando tratas de defenderte, en realidad estás dándole demasiada importancia a las palabras de los otros y le das más fuerza a su agresión. Si aceptas el no defenderte estás demostrando que las palabras de los demás no te afectan, que son simplemente opiniones y que no necesitas convencer a los otros para ser feliz.

Tu silencio interno te vuelve impasible. Haz regularmente un ayuno de la palabra para reeducar el ego, que tiene la costumbre de hablar todo el tiempo. Practica el arte de no hablar. Toma un día a la semana para abstenerte de hablar, o por lo menos unas horas en el día, según lo permita tu organización personal. Es un ejercicio excelente para conocer y aprender el universo ilimitado del TAO, en lugar de tratar de explicar con palabras lo que es el TAO.

Progresivamente desarrollarás el arte de hablar sin hablar y tu verdadera naturaleza interna reemplazará tu personalidad artificial, dejando aparecer la luz de tu corazón y el poder de la sabiduría del silencio. Gracias a esta fuerza atraerás hacia ti todo lo que necesitas para realizarte y liberarte completamente. Pero hay que tener cuidado de que el ego no se inmiscuya. El poder permanece cuando el ego se queda tranquilo y en silencio. Si tu ego se impone y abusa de este poder, el mismo poder se convertirá en un veneno y todo tu ser se envenenará rápidamente, perdiendo la paz.

Quédate en silencio, cultiva tu propio ser interno. Respeta la vida de los demás y de todo lo que existe en el mundo. No trates de forzar, manipular y controlar a los otros. Conviértete en tu propio maestro y deja a los demás ser lo que son, o lo que tienen la capacidad de ser. Dicho en otras palabras, vive siguiendo la vida sagrada del TAO.



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domingo, enero 17, 2010

Algunos términos de Castaneda

Estar consciente de ser: No existe un Mundo de objetos, sino un Universo de campos energéticos llamados las emanaciones del Águila. Cada ser esta constituido de una pequeña porción de esas emanaciones, envuelto en un capullo.

La Conciencia de Ser es el resplandor del capullo producto de la presión de las emanaciones de afuera sobre las de adentro. La Conciencia da lugar a la Percepción "fenómeno que consiste en que las emanaciones de adentro se alinean con las de afuera".

La Percepción se realiza porque existe el punto de encaje que selecciona emanaciones internas y externas para alinearlas.

Explicación de los Naguales: Tomar Conciencia de que se es un ser luminoso, una carga energética y que el Mundo también es un conglomerado de cargas energéticas; que el Ser Humano tiene una débil membrana que lo separa de las demás energías; que esa membrana está compuesta por la "Isla del Tonal" y su visión del Mundo. Que puede abrirse esa membrana y puede integrarse a todas las demás energías con la Conciencia de él y después regresar al interior de la Isla, de su
membrana.

Águila: La fuerza indescriptible que es el origen de todos los seres conscientes y de todo cuanto existe en el Universo.

Fuerza Rodante "la Tumbadora": La fuerza de las emanaciones del Águila que es responsable de distribuir Vida y Conciencia y, al mismo tiempo, de quitárnoslas.

Libertad Total: Conciencia de la Totalidad de un Ser Humano; encender todas las emanaciones del Águila que existen en el interior de un capullo.

Don del Águila: El encendido de todas las emanaciones del Águila que están dentro del capullo antes de la muerte y en vez de que el Águila devore la Conciencia, ésta encuentre la Libertad, la Conciencia Total.

Emanaciones del Águila: La Energía que contiene el Nagual y el Tonal y que se agrupan en racimos y son Infinitos; existen 48 en la Tierra, de las cuales solamente percibimos 2 y 40 de ellas no producen Conciencia; las otras 6 bandas de emanaciones sí producen conciencia, pero no la percibimos.

Molde del Ser Humano: El racimo de emanaciones en la gran banda de la vida orgánica que llena el interior del capullo del Ser Humano. Un patrón de energía que sirve para imprimir las cualidades de lo que llamamos "Humano".

Fuego Interno: Es el encendido o alineamiento de todas las emanaciones del Águila que están en el interior del capullo del Ser Humano.

Levantón de la Tierra: Es la Conciencia de la Tierra; con su ayuda se logra alinear otras grandes bandas de las emanaciones del Águila.

Huevo luminoso "capullo": El capullo que contiene una pequeña porción de las emanaciones del Águila.

Conciencia de Ser "Punto de Encaje": La luminosidad de las emanaciones que están fuera del capullo intensifican las emanaciones que están adentro; la luminosidad de afuera atrae a la interior, la atrapa y la fija. El resplandor del capullo, es el punto en que convergen las emanaciones o energía de afuera "Nagual" con la energía de adentro del capullo "Tonal", ese lugar se llama "Punto de Encaje".

Grado de Conciencia: Grado de presión que ejerce las emanaciones de afuera con las de adentro sobre el capullo.

Burbuja de la Percepción: El racimo de emanaciones del Águila que se encuentran dentro del capullo.

Romper la barrera de la Percepción: Cancelar el alineamiento que nos hace percibir el Mundo cotidiano, mover el Punto de Encaje a voluntad y fijarlo en otro punto del capullo para percibir otro alineamiento.

Nagual: Es la parte de nosotros mismos que nunca conocemos, es el área del Mundo y de nosotros mismos; donde radica el poder; son la emanaciones del Águila que no están alineadas en el Punto de Encaje.

Tonal: Es todo el Mundo que se hunde con la razón, es la parte derecha de la realidad. Es la energía que conforma al individuo; existe un Tonal individual y un Tonal del tiempo o de época.

Isla del Tonal: La visión del Mundo que tenemos todos, la parte razonable, todo lo que somos y hacemos del mundo cotidiano, de la "realidad".

Barrer la Isla del Tonal: Deshacerse de la "basura" que a través de las vivencias hemos ido almacenando en nuestra luminosidad. Es colocar los elementos del Tonal en la parte derecha del Huevo Luminoso. Es lograr la impecabilidad en el Mundo del Tonal.

Descripción del Mundo: La forma en que aprendimos a interpretar los elementos de la Isla del Tonal desde nuestra infancia, a través de las personas que nos rodean.

Visión del Mundo: Percepción de elementos de la Isla del Tonal.

Camino del Guerrero: Estrategia para barrer la Isla del Tonal a través de ciertas técnicas que tratan, por diversos medios, de liberar la imagen que tenemos de nosotros mismos y de lo que es el Mundo; en síntesis, mover el Punto de Encaje.

Primera Atención: Es la Conciencia animal con la que se construye el Mundo inmediato, la del Tonal, la razón, el lugar habitual del Punto de Encaje.

Segunda Atención: Lamada Conciencia del lado izquierdo, lo que se refiere al Nagual y que proviene del movimiento del Punto de Encaje de su lugar habitual.

Tercera Atención: Es cuando el resplandor de la Conciencia se transforma en el Fuego Interno, cuando se logran alinear todas las emanaciones de adentro del capullo con las de afuera.

Cuerpo físico: Producto de la Primera Atención o del Tonal.

Cuerpo Luminoso o Energético: Producto de la Segunda Atención o del Nagual.

Conocimiento Silencioso: Es el Intento, el Espíritu, lo Abstracto.

Intento: Mover el Punto de Encaje de manera consciente, guiar la voluntad, guiar intencionadamente la energía del alineamiento.

Centros Abstractos: Son las manifestaciones del Espíritu, las acciones del Intento.

Voluntad: La energía que surge del alineamiento de las emanaciones, estallido de energía, ciego, impersonal, ininterrumpido que nos hace actuar como lo hacemos, la fuerza que nos permite percibir el Mundo como lo conocemos.

Ver: El resultado de mover el Punto de Encaje, es un alineamiento diferente al "normal" que permite apreciar al Mundo como energía.

Mirar: Es percibir el Mundo a través de la razón, como objetos y conceptos.

Poder Personal: Es el conocimiento, de la energía que el hombre no aplica en mantener el Mundo como conceptos y objetos, y es la suma del conocimiento que se ha logrado al poder Ver.

Importancia Personal: La exaltada idea que tenemos de nosotros mismos y en la cual gastamos la mayor parte de nuestra energía; tener el Punto de Encaje en el lugar habitual.

Parar el Mundo: El esfuerzo por "silenciar" nuestra razón.

Perder la Importancia Personal: No tomarse demasiado en serio, desarrollar un sentido de humildad, darse cuenta de que todo es igual y uno igual que todo.

No tener Compasión: Perder la Importancia Personal, lo opuesto de tenerse lástima.

Pinche Tirano: Una persona imposible en posición de Poder que no para de torpedear la Importancia Personal de los demás.

Detener el Diálogo Interno: Dejar de percibir el Mundo con nuestros esquemas de pensamientos, mover el Punto de Encaje.

Marcha de Poder: Técnica que permite parar el Diálogo Interno a partir de que el Tonal pierde su relación con los elementos de su descripción.

Acecho: Consiste en una conducta específica con las personas, un comportamiento no habitual y prederteminado, de manera sistemática y continua, para mover el Punto de Encaje.

Disposición del Acecho: Despiadado, astuto, paciente y simpático.

Arte del Acecho: Aprender a pasar inadvertido en medio de la gente.

Acechador: El que enfrenta los embates del Mundo cotidiano. El practicante del Desatino Controlado.

Desatino Controlado: El que no importe que nada importe; es el arte de separarse de todo sin dejar de formar parte integral de todo.

Ensoñar: Mover a voluntad el Punto de Encaje durante el sueño y, con ello, dirigir y controlar lo soñado.

Ensueño: El control del pequeño movimiento natural que experimenta el Punto de Encaje durante el sueño; dirigir, interferir y controlar lo soñado; para ello, se requiere ser Impecable en la vigilia cotidiana.

Técnicas que ayudan a Ensoñar: Romper las Rutinas de la Vida, la Marcha de Poder y el No Hacer.

Impecabilidad: El ahorro de energía, hacer las cosas de la mejor manera.

Confianza del Guerrero: Buscar la Impecabilidad en los propios actos y sentimientos; a eso se le llama Humildad.

Desapego: Saber que no se le puede poner vallas a la muerte, que de nada sirve aferrarse a los pensamientos, sentimientos y objetos.

No Hacer: Es no responder "conscientemente" a los actos que conforman la imagen de nosotros mismos; dejar de pensar, sentir y actuar como siempre lo hacemos; dejar de hacer el hacer que hace al Mundo como es.

Recordar: Mover el Punto de Encaje al lugar en que sucedió el hecho: de esta manera, se recuerda con el cuerpo la experiencia.

Recapitulación: La técnica de recordar toda la vida pasada "o parte de ella", de manera sucesiva y sistemática, para lograr revivir los hechos nuevamente y desprenderse de cualquier lazo emocional que nos tenia atado a esa experiencia pasada.

Inventario Estratégico: Lista de actividades y sus intereses, patrones de conducta que no son esenciales para la supervivencia y el bienestar, pero que consumen mucha energía.

Fuerza Interna: Mantener un sentido de ecuanimidad, indeferencia, sosiego y holgura, ser analítico y abocado a la comprensión, llegar a obtener la "Sobriedad" en los actos, sentimientos y pensamientos.

Perder la Forma Humana: Llegar a un estado de indiferencia voluntaria que no es neglicencia; sentimiento de lejanía ante las acciones de la gente, ya no tener expectativas, ser profundamente Desapegado.

Muerte como Consejera: Confrontar nuestros actos, pensamientos y sentimientos cotidianos a la Luz de nuestra Muerte inminente.

Enemigos del Conocimiento: El Miedo, la Claridad, el Poder y el Tiempo.

Aliado "Guia": Una fuerza que el Ser Humano puede usar para obtener Poder Personal; el Aliado es un aspecto del Nagual.

Camino con Corazón: Una manera de vivir que produzca Armonía y Bienestar, respetando a toda existencia y como no a Nuestra Madre Tierra.



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domingo, noviembre 30, 2008

Carlos Castaneda




Uno de los principales objetivos de un brujo es borrar su historia personal, es por eso que hacer una biografía de Carlos Castaneda resulte tan sumamente difícil, debido principalmente a las numerosas contradicciones que pesan sobre su vida, lo que corrobora la hipótesis que en verdad fue capaz de conseguirlo.

Según Wikipedia,
Carlos Castaneda (Carlos César Salvador Aranha Castañeda) Nacido en Perú (?), en la ciudad andina de Cajamarca en 1925. Otras citas indican que nació el 25 de diciembre de 1935 en Jugery, Sao Paulo (Brasil). - Muere en Los Ángeles, el 27 de abril de 1998.

Sea como fuere, existen otras muchas versiones tanto de su nacimiento, como de su muerte que sospechosamente tardó dos meses en hacerse pública. Esto nos hace pensar que todo estaba planeado para que, como "brujo" entrenado por otro brujo llamado don Juan Matus, su historia personal quedase borrada para sacarlos del pasado e insertarlos en el ahora. En definitiva, un brujo debe deshacerse de todas las herramientas que posibiliten la perpetuación del yo, estas herramientas están compuestas por todo lo aprendido durante nuestra vida mediante la socialización.

Lo verdaderamente importante de Carlos Castaneda es su obra, compuesta por una decena de libros, artículos y conferencias, traducidas a casi todos los idiomas y que en sí misma constituye una filosofía comparable con la de Buda o Gurdgieff. En 1993 empieza a enseñar los llamados pases mágicos, series de movimientos a los que pone el nombre de
Tensegridad (término tomado de la arquitectura)

Tan misteriosa es su biografía como el origen de su obra que él atribuye a las enseñanzas que un brujo de la tribu Yaqui (tampoco hay certeza), que se hacía llamar Juan Matus (igualmente dudoso), le impartió en el desierto mejicano durante diez años. Existen muchos detractores de Castaneda achacándole que sus libros no son de antropología, cosa que él nunca afirmó, aunque él fuese antropólogo. Otros le tachan de embustero por inventarse la figura de don Juan (nunca se comprobó su existencia ni su inexistencia), otros de loco, de timador, mujeriego y de muchas cosas más, ¡será por criticar, el deporte más practicado en el mundo!

Para los que no han leído los libros de Castaneda y tengan interés en hacerlo, les sugiero que sigan el orden en que fueron escritos, les aseguro que una vez "enganchados" tendrán la necesidad de viajar por ellos como un autoestopista, sin saber a dónde te pueden llevar ni dónde te pueden dejar.
  1. Las enseñanzas de Don Juan (The Teachings of Don Juan: A Yaqui Way of Knowledge, 1968, que además fue su tesis).
  2. Una realidad aparte (A Separate Reality, 1971).
  3. Viaje a Ixtlán (Journey to Ixtlan, 1973): con él obtuvo su doctorado.
  4. Relatos de poder (Tales Of Power, 1975).
  5. El segundo anillo de poder (The Second Ring Of Power, 1977).
  6. El don del águila (The Eagle's Gift', 1981)
  7. El fuego interno (The Fire From Within, 1984)
  8. El conocimiento silencioso (The Power Of Silence, 1987)
  9. El arte de ensoñar (The Art Of Dreaming, 1993)
  10. El silencio interno (El libro púrpura, 1996)
  11. La rueda del tiempo (The wheel of time, 1998)
  12. El lado activo del infinito (1999)
  13. Pases Mágicos (1999)
No vamos a hacer aquí un estudio exhaustivo, pero me gustaría dar unas pinceladas para aquellos que se encuentran por primera vez ante este "personaje" y no tienen ningún conocimiento de su obra. De esta forma podrán iniciar de forma más consciente el inicio de la lectura.

Todo comienza en el verano de 1960, siendo Castaneda estudiante de antropología en la universidad de Los Ángeles (California) se traslada a Méjico para recoger información sobre los conocimientos que de las plantas medicinales poseían los indios de la región. Estando con un amigo en una parada de autobuses, este señala hacia un viejo indio y le comenta que tenía noticias de que sabía bastante de plantas. Castaneda hace que se lo presente y en ese momento el viejo indio lo "atrapa" con su mirada y cambia por completo su vida.

El estudiante universitario, culto y refinado, sucumbe ante la personalidad arrolladora del indio analfabeto, que a partir de ese momento se convierte en su maestro, enseñándole una serie de conocimientos que hacen de Castaneda una persona totalmente distinta.

La teoría consiste en que el ser humano está compuesto por una serie de bandas de energía, como todo el universo, y que el mundo tal como lo percibimos nosotros no es más que una sugestión aprendida mediante la socialización. Supuestamente, mediante una serie de conocimientos basados en la práctica de actitudes y conductas, el aprendiz puede lograr deshacerse de esa venda que le cubre los ojos y percibir, en un estado acrecentado de conciencia, otros mundos diferentes al real para el hombre normal. Cuando el aprendiz es capaz de controlar ese estado, se convierte en un guerrero y cuando el guerrero es capaz de actuar en ese estado, se convierte en hombre de conocimiento.

El desarrollo de esta original teoría se irá viendo en las distintas páginas, procurando seguir un cierto orden en los diversos conocimientos impartidos por el indio don Juan a Carlos Castaneda.

En la veracidad o no de la existencia tanto de don Juan como de las fuentes de donde pudiese sacar Castaneda estos conocimientos, no vamos a entrar en discusión. Al ser el borrar la historia personal uno de los pilares imprescindibles para la obtención de estos conocimientos, vamos a dar por verídico lo que dice Castaneda en los libros ya que lo que nos interesa no son las formas sino el contenido.

Y sobre todo una recomendación, no se dejen influenciar, practiquen, actúen, aprendan de sus experiencias porque todo lo que vemos puede no ser cierto, lo único que hay cierto en esta vida y que nos tiene que tocar a todos es la muerte.

miércoles, abril 23, 2008

La Vejez


Este enemigo es el más cruel de todos, el único al que no se puede vencer por completo; el enemigo al que solamente podrá ahuyentar por un instante.


Después de toda una vida de lucha incesante contra sus otros tres enemigos y habiéndolos vencidos, el guerrero se encuentra frente a este otro implacable: la vejez.


Dice don Juan que "este es el tiempo en que un guerrero ya no tiene miedos, ya no tiene claridad impaciente; un tiempo en que todo su poder está bajo control, pero también el tiempo en el que siente un deseo constante de descansar. Si se rinde por entero a su deseo de acostarse y olvidar, si se arrulla en la fatiga, habrá perdido el último asalto, y su enemigo lo reducirá a una débil criatura vieja. Su deseo de retirarse vencerá toda su claridad, su poder y su conocimiento.
"Pero si el hombre se sacude el cansancio y vive su destino hasta el final, puede entonces ser llamado hombre de conocimiento, aunque sea tan sólo por esos momentitos en que logra ahuyentar al último enemigo, el enemigo invencible. Esos momentos de claridad, poder y conocimiento son suficientes."

lunes, abril 21, 2008

El poder


Una vez que el guerrero ha conseguido vence a sus dos primeros enemigos, el miedo y la claridad, ha alcanzado el poder. Pero este poder se convierte de inmediato en el tercer y más temido enemigo, contra el que tendrá también que luchar y vencer si quiere continuar en el camino del conocimiento.

Como ya ha vencido al miedo y posee la claridad, el poder es apenas perceptible, por lo que es frecuente que no sea consciente de que este tercer enemigo se cierne sobre él. En este caso, tiene la batalla perdida de antemano, puesto que el poder lo habrá transformado en un ser cruel y caprichoso.

Dice don Juan que “un hombre vencido por el poder muere sin saber realmente cómo manejarlo. El poder es sólo un carga sobre su destino. Un hombre así no tiene dominio de si mismo, ni puede decir cómo ni cuándo usar su poder”.

Pero una de las características de un verdadero guerrero es que nunca se da por vencido, así que sigue luchando para volverse una persona de conocimiento y mientras lucha sigue en el camino, tan sólo está vencido cuando ya no hace la lucha y se abandona. Si se rinde a alguno de sus enemigos nunca los conquistará, porque se asustará de aprender y no volverá a hacer la prueba. Pero si trata de aprender durante años, en medio de sus enemigos, terminará conquistándolos porque nunca se habrá abandonado a ellos en realidad.

Afirma don Juan que para vencer al poder “tiene que desafiarlo, con toda intención. Tiene que llegar a darse cuenta de que el poder que aparentemente ha conquistado no es nunca suyo en verdad. Debe tenerse a raya a todas horas, manejando con tiento, y con fe todo lo que ha aprendido. Si puede ver que, sin control sobre sí mismo, la claridad y el poder son peores que los errores, llegará a un punto en el que todo se domina. Entonces sabrá cómo y cuándo usar su poder. Y así habrá vencido a su tercer enemigo”.

Conquista a los demás y tendrás poder, conquístate a ti mismo y estarás en el camino.

sábado, marzo 29, 2008

La Claridad


Don Juan sigue hablando a Castaneda sobre los enemigos del guerrero. Dice que una vez que se ha conquistado el miedo, se está libre de él por el resto de la vida, porque a cambio del miedo se ha adquirido la claridad: una claridad de mente que borra el miedo. Para entonces, uno ya conoce sus deseos; sabe cómo satisfacer esos deseos. Puede prever los nuevos pasos del aprendizaje, y una claridad nítida lo rodea todo. El aprendiz siente que nada está oculto.

Y así ha encontrado a su segundo enemigo: ¡la claridad! Esa claridad de mente, tan difícil de obtener, dispersa el miedo, pero también ciega. Le fuerza a no dudar nunca de sí. Le da la seguridad de que puede hacer cuanto se le antoje, porque todo lo que ve lo ve con claridad. Y tiene valor porque tiene claridad, y no se detiene en nada porque tiene claridad. Pero todo eso es un error; es como si viera algo claro pero incompleto. Si el aprendiz se rinde a esa ilusión de poder, ha sucumbido a su segundo enemigo y será torpe para aprender. Se apurará cuando debía ser paciente, o será paciente cuando debería apurarse. Y tonteará con el aprendizaje, hasta que termine incapaz de aprender nada más.

Si esto ocurre, su segundo enemigo ha parado en seco sus intentos de hacerse guerrero de conocimiento; en vez de eso, puede volverse un impetuoso, o un payaso. Pero la claridad que tan caro ha pagado no volverá a transformarse en oscuridad y miedo. Será claro mientras viva, pero ya no aprenderá ni ansiará nada.

Para evitar la derrota debe hacer lo que hizo con el miedo: debe desafiar su claridad y usarla sólo para ver, y esperar con paciencia y medir con tiento antes de dar otros pasos; debe pensar, sobre todo, que su claridad es casi un error. Y vendrá un momento en que comprenda que su claridad era sólo un punto delante de sus ojos. Y así habrá vencido a su segundo enemigo, y llegará a una posición donde nada puede ya dañarlo. Esto no será un error ni tampoco una ilusión. No será solamente un punto delante de sus ojos. Ése será el verdadero poder.

Sabrá entonces que el poder tanto tiempo perseguido es suyo por fin. Puede hacer con él lo que se le antoje. Su aliado está a sus órdenes. Su deseo es la regla. Ve claro y parejo todo cuanto hay alrededor. Pero también ha tropezado con su tercer enemigo: ¡el poder!

jueves, marzo 27, 2008

El Miedo




EL MIEDO

 

 

Es el primer enemigo con el que tiene que enfrentarse una persona que quiera convertirse en guerrero del conocimiento.

Podemos definirlo como una perturbación del estado de ánimo en la que se pierde la confianza en los propios recursos para afrontar situaciones concretas, percibidas como peligrosas para el sujeto. El miedo tiene una particularidad en el ser humano: puede ser real o imaginario, presente o proyectado hacia el futuro, pero siempre ocasiona una disminución del sentido de seguridad.

Todos hemos sentido miedo alguna vez y podemos considerarlo una emoción normal, ya que gracias a él nos preparamos para una amenaza. Como animales que somos, ante la inminencia de una agresión, el organismo reacciona y produce un mecanismo de defensa que desencadena reacciones fisicoquímicas para ponernos en situación defensiva. Observar cómo se le eriza el pelo del lomo a un perro cuando siente el peligro, o cómo un gato se hincha para parecer más grande: estas reacciones las produce el miedo. Si no lo sintiésemos, probablemente habríamos dejado de existir hace tiempo; por ello, podemos afirmar que el miedo razonable y encaminado a subsistir es necesario.

Pero, así como el animal, una vez pasado el peligro, se olvida de todo y prosigue con su vida normal, el ser humano tiene la facultad de recordar y anticipar. Es capaz de seguir sintiendo temor por algo que ya sucedió y que probablemente no se volverá a producir. Así, el miedo lo provoca un objeto imaginario, irracional y desproporcionado que altera la conducta de quien lo sufre, siendo este incapaz de sobreponerse a pesar de reconocer que es absurdo.

El miedo es aprendido. Los niños lo aprenden de los adultos y cada cultura tiene sus propios generadores de miedo. También se aprende con la experiencia: si alguien ha sufrido una vivencia traumatizante, temerá que vuelva a ocurrir, lo que desencadenará síntomas psicológicos y neurovegetativos (sudoración, taquicardia, temblores, necesidad de orinar, diarrea o piloerección) que acompañan a la ansiedad y a la angustia. Finalmente, existe el "miedo a tener miedo": una ansiedad que prevé el sufrimiento que podría aparecer.

Existen varias maneras de reducirlo —evitar el objeto fóbico, fármacos, psicoterapia o relajación—, pero el estudio de estos métodos no es el propósito de este artículo. Aquí trataremos el miedo desde el punto de vista del "guerrero del conocimiento". Este miedo surge cuando el aprendiz vislumbra que no solo existe la realidad en la que vive, sino otras muchas en las que puede penetrar por medio del saber.

Al empezar a aprender, no sabe qué va a encontrar. Sus pensamientos se dan topetazos y se hunden en la nada. Lo que se aprende nunca es lo que uno creía; y así comienza el miedo. Castaneda decía que los seres humanos corrientes somos "importantes" porque tenemos miedo: cuanto más temor sentimos, más importancia nos damos y más crece nuestro ego. Sin embargo, la importancia personal tiene un punto débil: depende del reconocimiento externo. Si no le damos importancia a la importancia, esta se desvanece.

El aprendiz busca la crítica, no la adulación. Borra su historia personal, cambia de nombre y anula la persistencia de su ego, llevándose a situaciones límite donde lo auténtico asume el mando. Al no tenernos lástima, enfrentamos con elegancia nuestra extinción personal. La muerte es la fuerza que da al guerrero valor y moderación; solo mirando a través de sus ojos comprendemos que no somos importantes.

El guerrero convierte su miedo animal en una oportunidad de gozo, pues sabe que todo lo que tiene es este momento. Un guerrero es alguien que se perfecciona a través de una ardua disciplina. No intenta paliar su miedo con falsas esperanzas; va al saber como a la guerra: despierto, con miedo, con respeto y con absoluta confianza. No debe correr ni detenerse. Debe desafiar a su miedo y dar el siguiente paso. Llega un momento en que el miedo se retira y no vuelve más.

jueves, enero 31, 2008

Los voladores


Con este término llamaba don Juan a unas entidades que existen en un plano distinto al humano y cuya principal característica es alimentarse de nuestra energía. Para este fin, escogen a las personas más débiles y literalmente les chupa, como auténticos vampiros, lo que para ellos es su sustento vital.

El hombre es un ser mágico, tiene la capacidad de volar por el universo al igual que cualquiera de los millones de conciencias que existen. Pero, en algún momento de su historia, perdió su libertad. Ahora su mente ya no es suya, es una intrusión. Los seres humanos somos rehenes de un conjunto de entidades cósmicas que se dedican a la depredación, llamados "los voladores."

Somos prisioneros de seres venidos de los confines del universo, quienes nos usan con el mismo desenfado con que nosotros usamos a los pollos. La porción del universo a la que tenemos acceso es el campo de operaciones de dos formas radicalmente diferentes de conciencia. Una, a la que pertenecen las plantas y los animales, incluso el hombre, es una conciencia blanquecina, joven, generadora de energía. La otra es una conciencia infinitamente más vieja y parasitaria, poseedora de una cantidad inmensa de conocimientos. Además de los hombres y otros seres que habitan esta tierra, hay en el universo una inmensa gama de entidades inorgánicas. Están presentes entre nosotros y en ciertas ocasiones se nos hacen visibles. Les llamamos fantasmas o apariciones.

Una de esas especies, son como enormes bultos voladores de color negro, llegó en algún momento de la profundidad del Cosmos y encontró un oasis de conciencia en nuestro mundo. Ellos se han especializado en 'ordeñarnos'. ¿El por qué de los altibajos energéticos y emocionales de la gente? Es el predador que viene periódicamente a recoger su cuota de conciencia. Sólo dejan lo suficiente para que sigamos viviendo, y a veces ni para eso. A veces se pasan y la persona enferma de gravedad, y hasta muere. Ellos no nos 'comen' literalmente, lo que hacen es una transferencia vibratoria. La conciencia es energía y ellos pueden alinearse con nosotros. Como por naturaleza están siempre hambrientos, y nosotros, por el contrario, exudamos luz, el resultado de ese alineamiento solo puede ser descrito como depredación energética.

En un plano cósmico, la energía es la moneda más fuerte y todos la quieren, y nosotros somos una raza vital, repleta de alimento. Cada cosa viva come a otra, y siempre el más poderoso sale ganando. ¿Quién dijo que el hombre está en la cúspide de la cadena alimenticia? Esa visión solo pudo ocurrírsele a un ser humano. Para los inorgánicos, nosotros somos la presa. Cuando comemos una lechuga o un bistec, estamos comiendo vida. Los depredadores cósmicos no son ni más ni menos crueles que nosotros. Cuando una raza más fuerte consume a otra inferior, está ayudando a que su energía evolucione. En el universo sólo hay guerra. Los enfrentamientos de los hombres son un reflejo de lo que pasa ahí fuera. Es normal que una especie intente consumir a otra.

Los voladores nos consumen a través de nuestras emociones, debidamente encauzadas por el parloteo interior. Han diseñado el entorno social en tal forma que estamos todo el tiempo disparando oleadas de emociones que son inmediatamente absorbidas. Sobre todo, les gustan los ataque de ego; para ellos, ése es el bocado más exquisito. Tales emociones son iguales en cualquier lugar del universo donde se presenten, y ellos han aprendido a metabolizarlas. Algunos nos consumen por la lujuria, la ira o el temor; otros prefieren sentimientos más delicados, como el amor o la ternura. Pero todos ellos están interesados en lo mismo. Lo normal es que nos ataquen por la zona de la cabeza, el corazón o el vientre, allí donde guardamos el grueso de nuestra energía.

Esos seres usan a todo lo que esté disponible, pero prefieren la conciencia organizada. Drenan a los animales y a las plantas en la medida de su atención, que no es demasiado fija. Atacan incluso a los demás seres inorgánicos, sólo que aquellos sí los ven y los esquivan, como nosotros esquivamos a los mosquitos. El único que cae completo en su trampa es el hombre.

Eso está ocurriendo sin que nos demos cuenta, porque heredamos el intercambio con esos seres casi como una condición genética, y a estas alturas nos parece algo natural. Cuando nace la criatura, la madre la ofrece como comida, sin darse cuenta, pues la mente de ella también está dominada. A partir de ahí, se esfuerza por inculcarle modales de conducta aceptables, la doma, cercena su lado guerrero y la convierte en una mansa oveja. Cuando un niño sale suficientemente energético para rechazar esa imposición, se vuelve un rebelde o un desajustado social.

La ventaja de los voladores radica en la diferencia entre nuestros niveles de conciencia. Ellos son entidades muy poderosas y vastas; la idea que tenemos de ellos es equivalente a la que tiene una hormiga de nosotros. Sin embargo, su presencia es dolorosa y se puede medir en diversas maneras. Por ejemplo, cuando nos provocan ataques de racionalidad o desconfianza, o nos sentimos tentados a violar nuestras propias decisiones. Los locos pueden detectarlos muy fácilmente, ya que sienten físicamente cómo estos seres se posan sobre sus hombros, generando paranoias. El suicidio es el sello del volador, pues su mente es homicida potencial.

A cambio de nuestra energía, los voladores nos han dado la mente, los apegos y el ego. Para ellos, no somos sus esclavos, sino una especie de obreros asalariados. Privilegiaron a una raza primitiva y le dieron el don de pensar, lo cual nos hizo evolucionar; más aún, nos ha civilizado. De no ser por ellos, aun estaríamos escondidos en cuevas o haciendo nidos en las copas de los árboles.

Los voladores nos dominan a través de nuestras tradiciones y costumbres. Son los amos de las religiones, los creadores de las Historia. Escuchamos su voz en la radio y leemos sus ideas en los periódicos. Ellos manejan todos nuestros medios de información y nuestros sistemas de creencia. Su estrategia es magnífica. Durante milenios, los voladores han urdido planes para colectivizarnos. Hubo una época en que se hicieron tan descarados, que hasta se mostraban en público, eran tiempos oscuros, pululaban por doquier. Pero ahora su estrategia se ha hecho tan inteligente que ni sabemos que existen. En el pasado nos enganchaban por la credulidad, hoy, por el materialismo.

Ellos son responsables de que la aspiración del hombre actual sea no tener que pensar por sí mismo; ¿cuánto tiempo aguanta alguien en silencio?. ¿Porqué ese cambio en su estrategia? Por que, en este momento, ellos están corriendo un gran riesgo. La humanidad está en un contacto muy rápido y cualquiera puede informarse. O nos llenan la cabeza, bombardeándonos día y noche con todo tipo de sugestiones, o habrá algunos que se den cuenta y avisen a los demás. Si lográsemos repeler a esas entidades, en una semana recuperaríamos nuestra vitalidad y estaríamos brillando de nuevo.

miércoles, enero 16, 2008

Psicotransformismo

Psicotransformismo es el término que usó Ouspensky para describir una serie de cambios que pueden tener lugar en la psiquis del hombre. El Psicotransformismo trata de la posibilidad que el hombre tiene de transformarse desde un ser que es Enemigo Público Nº 1 desde el punto de vista de la biósfera - una criatura muy desarmónica y peligrosa - en un ser que puede vivir en armonía consigo mismo y con el universo. De acuerdo a esta teoría, el hombre posee posibilidades de desarrollo que generalmente ni siquiera conoce, ni mucho menos usa.

La naturaleza garantiza que el hombre se desarrollará hasta la etapa de un animal sexualmente maduro. En este punto lo abandona para que haga lo que le plazca

La validez de la teoría del Psicotransformismo puede ser probada por cualquiera, porque el hombre siempre puede usarse a sí mismo como conejillo de Indias para ver si funciona. No hay que creer nada, sólo intentar el experimento.

En orden a estudiar esta teoría científicamente, es necesario considerar la estructura y función del cerebro humano. El cerebro del hombre es el más complejo y peligroso de todos los aparatos que se han desarrollado en la biósfera terrestre. Es un órgano horrorosamente desarmónico. Su desarmonía proviene del hecho de que no es «uno» sino «muchos». Incorpora tres diferentes cerebros en una sola entidad: un cerebro instintivo cercano al nivel de un cocodrilo, un cerebro emocional no muy por encima del de un caballo, y, encaramado al tope de esta inestable combinación, como un rey en un trono tambaleante, un cerebro humano recientemente evolucionado, alojado en dos hemisferios cerebrales de grandes dimensiones.

De este modo, parece razonable que cualquier ser, lo suficientemente desafortunado para tener que crear alguna clase de armonía entre un cocodrilo, un caballo y un hombre, tenga alguna dificultad. Basta revisar la historia de la humanidad para darnos cuenta de la horrible confusión que esta mezcla ha provocado. Arthur Koestler en «El fantasma en la máquina», sugiere que el hombre es víctima de un error en la formación del cerebro. El error proviene de la incapacidad de los viejos cerebros para evolucionar armoniosamente con el nuevo. El resultado es un desastre biológico que puede llevar no solamente a la extinción de la raza humana, sino también a un daño irreparable en la biósfera del planeta tierra.

La candente pregunta que surge, ante la cual todas las otras preguntas parecen triviales, es ésta: ¿Tiene el cerebro humano en sí mismo la capacidad, primero, de reconocer sus propios defectos y, segundo, de remediarlos?.

La teoría del Psicotransformismo contesta que la posición del hombre es difícil y peligrosa, pero no sin esperanzas. El cerebro, como ciertos computadores muy sofisticados, tiene la capacidad de reconocer y corregir algunos de sus errores. Para hacer esto debe usar un sistema del cerebro que, si bien existe en el hombre, no es normalmente conocido. Permanece sin uso como una poderosa máquina cuyo dueño ni siquiera sabe que la posee.

Si miramos los sistemas cerebrales que determinan el comportamiento del hombre y los otros animales, veremos que predominan dos sistemas. Siguiendo a John Lilly, los llamaremos los sistemas de detención y de partida.

Psicodinámica de los sistemas cerebrales:

partida..............................detención

acción...............................inacción

placer...............................dolor

recompensa.....................castigo

Neurohormonas:

Norepinefrina....................Acetilcolina


Los dos sistemas están íntimamente relacionados con recompensa y castigo. El sistema de partida ofrece al animal su recompensa. Es más o menos sinónimo con el centro del placer, cuyo poder fue tan dramáticamente demostrado por Olds en ratas y por Lilly en el mono. Si insertamos un electrodo en el centro del placer de una rata o de un mono y lo conectamos a una barra que la creatura pueda pulsar, tendremos una fascinante, e incluso atemorizadora, demostración del poder que este centro puede ejercer. Hora tras hora, descuidando todas sus otras necesidades, el animal permanecerá ahí oprimiendo la barra. Es, literalmente, un esclavo de su centro del placer.

El efecto del sistema de detención es igualmente dramático aunque, afortunadamente para nosotros, está localizado en una parte muy pequeña del cerebro. Este sistema cerebral castiga al hombre tan drásticamente que, si se implanta un electrodo allí y es frecuentemente activado, la criatura se decae, pierde interés en la vida y finalmente muere. La única manera de detener su depresión es activando su sistema de partida.

Es digno de mencionar que estos dos sistemas dependen para su funcionamiento de dos diferentes sustancias químicas. El sistema del placer o partida depende de la neurohormona norepinefrina; el dolor o detención depende de la neurohormona acetilcolina. Es muy importante que nos demos cuenta de cómo todos nuestros estados de ánimo y nuestro total sentido de aquello que llamamos «uno mismo» depende de diminutas trazas de ciertas sustancias químicas, las neurohormonas, liberadas en las terminales de las fibras nerviosas. Un defecto en el metabolismo de la norepinefrina puede hundir a una persona en las profundidades de una inexplicable depresión o inducir las alucinaciones de la esquizofrenia. Los médicos sacudirán sus cabezas y, si son de «orientación psicoanalítica» referirán al paciente a un colega psiquiatra, quien pondrá a la persona contra las cuerdas, cobrándole cincuenta dólares por la hora. Pero ésto es inútil, porque el problema real es químico. Todas las formas de conducta pueden finalmente estar relacionadas con eventos a nivel molecular que ocurren en ciertas áreas del cerebro. Las llamadas drogas psicotrópicas actúan en el cerebro alterando estos procesos bioquímicos.

Los sistemas de detención y de partida sustentan todas las conductas comunes. El hombre busca estímulos que activen su centro del placer. Con igual buena fe busca evitar cualquier influencia que active el centro del dolor. Se mueve como un asno entre el garrote y la zanahoria, una bestia estúpidamente dirigida por impulsos que difícilmente puede entender, en un viaje sin dirección y sin un real sentido. Ya sea tratando de capturar el placer o huyendo del dolor, es un esclavo de estos tiránicos centros cerebrales que limitan su libertad y lo transforman en un muñeco desvalido.



«Corrupta y vieja naturaleza, nos empuja vehemente.
Un aguijón es la lujuria y el otro , el dolor.»



Estas palabras, gritadas por un loco en una de las más inspiradas novelas de H. G. Wells, resumen la condición del hombre en el nivel de ser en que habitualmente existe, Pero la teoría del Psicotransformismo establece que éste no tiene porqué existir en ese desdichado nivel.

El nuevo cerebro del hombre, la neocorteza, es un grande, complejo y verdaderamente magnífico órgano, cuyo poseedor no sabe como usar. Es como un extraordinario computador puesto en manos de un ignorante y rústico labriego que no tiene ni la más nebulosa idea de para qué es. E incluso peor, el manual de instrucciones se ha perdido.

Sumado a los centros de detención y partida, que el hombre comparte con los otros animales, la neocorteza contiene centros superiores, los centros del poder y de la liberación. Aquel que pueda activar estos centros cesa de ser un esclavo de la dualidad placer-dolor. Tal persona obtiene una libertad interior aparejada a una comprensión totalmente nueva de sí mismo y de su poder, ha colmado su potencialidad y ha llegado a ser verdaderamente un hombre. La teoría del Psicotransformismo establece que aunque estos centros superiores existen en el cerebro del hombre, sólo pueden ser activados mediante esfuerzos intencionales. Es como si la naturaleza obsequiara al hombre con un soberbio regalo y luego, arrepintiéndose de su generosidad, pusiera ciertos obstáculos en su psiquis que le harán casi imposible usar el regalo. En el Nuevo Testamento, que es un tratado de Psicotransformismo escrito en clave, encontramos referencias a esta idea en varias parábolas. El centro superior del cerebro del hombre ofrece las llaves de ese estado llamado «el reino de los cielos». El hombre comúnmente no sabe que este reino existe. Si pertenece a la llamada Iglesia Cristiana, puede haber escuchado que este reino está situado en alguna parte en la estratósfera, y poblado por improbable fauna, como querubines o ángeles, o que es un estado que se obtiene después de la muerte. Pero el reino de los cielos existe en su propio cerebro. Depende de él encontrarlo. Así, en las parábolas del Nuevo Testamento, el reino de los cielos es comparado al tesoro oculto en un campo y que, cuando el hombre lo descubre, vende todo lo que tiene para comprar ese campo.

La misma idea es presentada en forma algo diferente en la parábola del hijo pródigo. Habiendo despilfarrado sus bienes en una vida disipada se encuentra reducido al nivel de un porquerizo que gustosamente se llenaría la barriga con los desperdicios de lo que los cerdos comieron. Sólo en esta deplorable situación extrema, recuerda la casa de su padre y resuelve volver allá a toda costa.

Estas parábolas expresan alegóricamente dos de los más importantes principios del Psicotransformismo. En primer lugar, antes que el hombre siquiera comience a desarrollarse, debe darse cuenta de que, mientras permanezca esclavo de los centros del placer y del dolor, su vida no es mejor que la de un animal. Es un cerdo entre los cerdos. De hecho, está más abajo que ellos porque al menos los cerdos no tienen un potencial mayor que desperdiciar. En segundo lugar, el hombre debe entender que, para entrar en el reino de los cielos en la alegoría de los Evangelios, debe estar dispuesto a sacrificar todo lo que posee.

La naturaleza no tiene previsto asegurar que el hombre desarrollará todo su poder. Entenderemos ésto al comparar al hombre con un insecto, una mariposa, por ejemplo, que pasa por varias formas: huevo, oruga, crisálida y adulto alado. La naturaleza asegura que el insecto pasará por todos estos estados. Pero el hombre, cuya última transformación interior puede ser comparada al cambio de oruga a mariposa, es forzado a depender enteramente de sus propios esfuerzos intencionales para efectuar esta metamorfosis. La naturaleza no sólo no lo ayuda, sino que además pone grandes obstáculos en su camino. Si quiere alcanzar su total desarrollo y despertar los centros superiores de su cerebro, debe trabajar en contra de la naturaleza. Más correctamente, podemos decir que debe trabajar en contra de la naturaleza en un nivel, en orden a servir los propósitos de ella en un nivel más elevado, porque la razón nos obliga a percibir varios niveles en el funcionamiento del cosmos. Los procesos que tienen lugar en un nivel pueden ser opuestos a los que ocurren en otro. No es necesario ir tan lejos como aquellos dualistas babilonios que postulaban dos principios: una fuerza de la oscuridad y una fuerza de la luz. Basta decir que el proceso que llamamos naturaleza opera en varios niveles y que el hombre se encuentra colocado entre dos niveles de ese proceso cósmico. Tiene la posibilidad de transcenderse a sí mismo y alcanzar un nivel superior de ser, o puede permanecer como está, siendo un cerdo entre los cerdos.

El Psicotransformismo se refiere a las leyes que gobiernan la auto transcendencia. En muchos sistemas de enseñanza el Psicotransformismo es comparado con un viaje. Este viaje interior es aludido como el Camino, y los diferentes niveles de desarrollo son señalados como etapas del Camino. Podemos dibujar un mapa del Camino y distinguir cinco etapas, como se muestra en la figura siguiente.

En el nivel más bajo está la selva, representada aquí como un círculo, porque nadie a ese nivel llega jamás a alguna parte. La gente se mueve en círculos como los burros que hacen girar una rueda de molino. Ellos viven entre la zanahoria y el garrote. Son arrastrados por deseos, ya sea de riqueza, fama, placer sexual, etc. o son manejados por temores, temor a la pobreza, enfermedades, cesantía. Este nivel es llamado «la selva» porque en él se vive bajo la ley de la selva: comer y ser comidos.

Más allá de la selva se extiende el bosque. Es un mejor lugar para estar que la selva. Al menos hay senderos en el bosque y algunos de esos senderos llevan a alguna parte. También hay guías y algunos de ellos conocen el terreno.

La primera etapa en el camino es pasar desde la selva al bosque. Esto ocurre cuando alguien despierta al hecho de que la vida en la rueda del molino, entre el garrote y la zanahoria, no es una forma de existencia particularmente satisfactoria. Tal persona comenzará a buscar una manera de vivir más significativa. La búsqueda a ese nivel consiste en leer libros, asistir a charlas, hablar con otros recolectando material acerca del Camino. Todo lo recopilado irá formando un entidad definida en la persona del buscador, la que es llamada en el Psicotransformismo «el centro magnético».

El buscador que entra en el bosque sólo tiene a su centro magnético para guiarlo. Este puede ser fuerte e inteligente o débil y estúpido. La función del centro magnético es poner al buscador en contacto con un guía. Cada buscador consigue el guía que se merece. Un tonto obtiene un tonto como guía, un farsante a un farsante. Una persona con discernimiento continuará buscando hasta encontrar un genuino guía. Esto no es fácil. Los farsantes son muy numerosos, los guías genuinos son pocos.

Cuando el buscador encuentra a su guía comienza una fase más intensa de trabajo interior. Llega a ser aspirante para la iniciación. En el aspirante, el centro magnético cambia lentamente a una nueva y más poderosa entidad. Esta es llamada el Observador o el Testigo. En esta etapa el buscador tiene una gran obligación: verse a sí mismo como realmente es. Sin esto, nada es posible.

El buscador verá, antes que nada, que no tiene control sobre su vida, que es mantenido en esta confusión, esta selva, por ciertas funciones que están simbolizadas en las cartas del Tarot por el Loco, el Demonio y la Rueda de la Fortuna.

El Loco representa la sugestionabilidad y la credulidad en el hombre. Se tragará cualquier cuento viejo. Vagando con la cabeza en el aire, está a punto de caer en un barranco, pero no lo nota porque está inmerso en sus sueños. Transporta los cuatro símbolos sagrados a su espalda sin saber que significa ninguno de ellos - ni siquiera sabe porqué los lleva.

El Demonio es todas las mentiras en que vivimos, las mentiras que nos decimos a nosotros mismos y las que nos dicen nuestros líderes; y la Rueda de la Fortuna es la tendencia que tiene el hombre de engancharse en actividades totalmente fortuitas y sin dirección. El hombre no sabe lo que hace. Actúa por impulsos, sin real intención y cada impulso es llamado «yo».

Con miras a entender el rol del observador, debemos darnos cuenta de que en su habitual estado de inconsciencia el hombre tiene muchos «yoes». Cada uno de ellos puede llegar a ser dominante por un tiempo. Algunos son directamente opuestos a los otros. Esto ocurre por el estado de desarmonía interior tan característico de la vida del hombre en la selva.

La función del observador es estudiar a estos «yoes». Es como un administrador recién nombrado para hacerse cargo de un negocio que está fracasando por la incapacidad del equipo para trabajar en conjunto.

El observador estudia los diferentes «yoes» objetivamente. Debe decidir cuales son valiosos y cuales peligrosos. Tiene muy poca autoridad con qué comenzar y no puede ejercer ningún control. Además carece de objetividad y puede engañarse al rehusarse a ver a ciertos «yoes» o a evaluarlos correctamente. Aquí especialmente necesita ayuda de su guía.

A medida que el observador aumenta su poder, se va trasladando gradualmente de la personalidad a la esencia. La personalidad es superficial, la esencia es profunda. Una vez que la esencia es alcanzada, el nivel de ser del aspirante cambia. Hasta cierto punto ya no es más un aspirante a la iniciación. Llega a ser un iniciado del primer orden. Ha alcanzado el nivel del hombre objetivo.

En nuestro mapa del camino localizamos al hombre objetivo al pie de la primera montaña, la montaña del poder. El ha pasado por ciertas pruebas, la más importante se llama «desnudar el falso ego». La principal característica del hombre objetivo es que no se le puede adular ni insultar. Está más allá del alcance de la alabanza y la reprobación. Se ha desembarazado de la importancia de su «yo» y se ha dado cuenta de su insignificancia.

No es poca cosa llegar a ser un hombre objetivo. Se necesitan años de esfuerzo más la ayuda de un buen guía. En verdad, puede tomarle tanto tiempo a una persona alcanzar este nivel que la vejez, el último enemigo del hombre de conocimiento, puede hacer imposible cualquier desarrollo posterior. Pero, si no es muy viejo, el iniciado de primer orden podrá embarcarse en la siguiente etapa del Camino, el acceso a la montaña del poder.

Ahora nos volvemos hacia un mapa diferente del mundo interior del hombre. El mandala que se muestra en la figura siguiente pertenece a la clase de diagramas llamados «yantras» y contiene gran cantidad de información. Algunos de estos son aplicables al mundo en que el hombre vive, otros al mundo interior del hombre.

El gran círculo negro exterior es la barrera que evita que la gente siquiera comience el gran trabajo, el gran proceso alquímico. Luego hay tres círculos sucesivos los cuales, en el mandala tibetano, serían el círculo de las llamas, el de los rayos (o dorjes) y el de los lotos. Esto corresponde a ciertas energías en el hombre, las que éste puede aprender a despertar y a usar para la transmutación interna.

Los dos cuadrados interiores del mandala representan las habitaciones cerradas de la psiquis humana. Son equivalentes a la montaña del poder y a la montaña de la liberación de la figura anterior. A las cámaras interiores se accede a través de cuatro puertas y cada puerta tiene su guardián. El hombre objetivo, aunque iniciado de primer orden, sólo está en el umbral del primer cuadrado. Para entrar en la primera habitación, debe vencer al guardián de la puerta. El guardián representa ciertos patrones fijos de pensamiento, sentimiento y percepción que mantienen al hombre en su mundo habitual. El mundo dentro del mandala no es familiar. Es, pidiendo prestada una frase de Carlos Castañeda, «una realidad separada». En la lucha por entrar a este extraño mundo, el viajero encontrará fenómenos peculiarmente engañosos e ilusorios, los fenómenos del umbral. Han sido muy bien descritos por Ouspensky en «El Nuevo Modelo del Universo», en el capítulo titulado «Misticismo Experimental». Ellos son siempre productos de la imaginación del viajero y, por muy fascinantes que puedan parecer, debe despedirse de ellos.

El que asciende la montaña del poder desarrollará los poderes o «siddhis».Quien posee estos poderes puede ejercer influencia sobre la gente que los rodea. Puede doblegarlos a su voluntad, dominarlos, hipnotizarlos, e incluso, destruirlos. Puede hacer esto porque ahora tiene una voluntad unificada obtenida mediante el proceso llamado «la batalla entre el sí y el no». En el curso de esta lucha, los «yoes» en conflicto en el ser del hombre se han fundido en una sola entidad poderosa, un maestro interno. Aquel que ha creado en sí mismo esta entidad es un hombre de poder, o iniciado de segundo grado.

Una persona puede alcanzar esta etapa del Camino sin llegar a ser un hombre objetivo. Hay ciertos atajos hacia la montaña del poder. El que toma estos atajos lo hace asumiendo riesgos. Entra al cerco sagrado del mandala llevando aun su ego personal, y será tentado a usar sus poderes para fines egoístas y a menudo destructivos. La idea del brujo perverso o del mago negro, se refiere esencialmente a alguien que ha tomado el atajo hacia la montaña del poder. En los pueblos primitivos, el «shamán> o médico brujo, es frecuentemente alguien que ha tomado este atajo. A menudo, eran más temidos por su poder de destruir que venerados por su poder de sanar.

El cuadrado más interno del mandala corresponde a la montaña de la liberación. Es lo sacrosanto del templo interior del hombre. Hacia esa etapa del Camino no hay atajos. Quien haya alcanzado este nivel de ser es un iniciado de tercer grado, un hombre perfecto, un Buda, un liberado. Es completamente imposible para alguien así hacer mal uso de sus poderes, porque ha transcendido totalmente su ego personal. Se ha vaciado de su conciencia separada para acceder a la conciencia universal. Está completamente libre, no se apega a nada. Citando al Bhagavad Gita: «El ve al Ser en todo y todo en el Ser». En él, el proceso del Psicotransformismo ha alcanzado la última etapa.

En el centro del mandala hay una mancha blanca, la cual es la semilla del mundo no manifestado, la fuente de toda vida. El mandala como un todo representa el proceso cósmico de lo no manifestado fluyendo hacia la manifestación a través de la dualidad Yin - Yang.




Robert S. De Ropp