domingo, noviembre 30, 2008

Carlos Castaneda



Uno de los principales objetivos de un brujo es borrar su historia personal, es por eso que hacer una biografía de Carlos Castaneda resulte tan sumamente difícil, debido principalmente a las numerosas contradicciones que pesan sobre su vida, lo que corrobora la hipótesis que en verdad fue capaz de conseguirlo.

Según Wikipedia,
Carlos Castaneda (Carlos César Salvador Aranha Castañeda) Nacido en Perú (?), en la ciudad andina de Cajamarca en 1925. Otras citas indican que nació el 25 de diciembre de 1935 en Jugery, Sao Paulo (Brasil). - Muere en Los Ángeles, el 27 de abril de 1998.

Sea como fuere, existen otras muchas versiones tanto de su nacimiento, como de su muerte que sospechosamente tardó dos meses en hacerse pública. Esto nos hace pensar que todo estaba planeado para que, como "brujo" entrenado por otro brujo llamado don Juan Matus, su historia personal quedase borrada para sacarlos del pasado e insertarlos en el ahora. En definitiva, un brujo debe deshacerse de todas las herramientas que posibiliten la perpetuación del yo, estas herramientas están compuestas por todo lo aprendido durante nuestra vida mediante la socialización.

Lo verdaderamente importante de Carlos Castaneda es su obra, compuesta por una decena de libros, artículos y conferencias, traducidas a casi todos los idiomas y que en sí misma constituye una filosofía comparable con la de Buda o Gurdgieff. En 1993 empieza a enseñar los llamados pases mágicos, series de movimientos a los que pone el nombre de
Tensegridad (término tomado de la arquitectura)

Tan misteriosa es su biografía como el origen de su obra que él atribuye a las enseñanzas que un brujo de la tribu Yaqui (tampoco hay certeza), que se hacía llamar Juan Matus (igualmente dudoso), le impartió en el desierto mejicano durante diez años. Existen muchos detractores de Castaneda achacándole que sus libros no son de antropología, cosa que él nunca afirmó, aunque él fuese antropólogo. Otros le tachan de embustero por inventarse la figura de don Juan (nunca se comprobó su existencia ni su inexistencia), otros de loco, de timador, mujeriego y de muchas cosas más, ¡será por criticar, el deporte más practicado en el mundo!

Para los que no han leído los libros de Castaneda y tengan interés en hacerlo, les sugiero que sigan el orden en que fueron escritos, les aseguro que una vez "enganchados" tendrán la necesidad de viajar por ellos como un autoestopista, sin saber a dónde te pueden llevar ni dónde te pueden dejar.

No vamos a hacer aquí un estudio exhaustivo, pero me gustaría dar unas pinceladas para aquellos que se encuentran por primera vez ante este "personaje" y no tienen ningún conocimiento de su obra. De esta forma podrán iniciar de forma más consciente el inicio de la lectura.

Todo comienza en el verano de 1960, siendo Castaneda estudiante de antropología en la universidad de Los Ángeles (California) se traslada a Méjico para recoger información sobre los conocimientos que de las plantas medicinales poseían los indios de la región. Estando con un amigo en una parada de autobuses, este señala hacia un viejo indio y le comenta que tenía noticias de que sabía bastante de plantas. Castaneda hace que se lo presente y en ese momento el viejo indio lo "atrapa" con su mirada y cambia por completo su vida.

El estudiante universitario, culto y refinado, sucumbe ante la personalidad arrolladora del indio analfabeto, que a partir de ese momento se convierte en su maestro, enseñándole una serie de conocimientos que hacen de Castaneda una persona totalmente distinta.

La teoría consiste en que el ser humano está compuesto por una serie de bandas de energía, como todo el universo, y que el mundo tal como lo percibimos nosotros no es más que una sugestión aprendida mediante la socialización. Supuestamente, mediante una serie de conocimientos basados en la práctica de actitudes y conductas, el aprendiz puede lograr deshacerse de esa venda que le cubre los ojos y percibir, en un estado acrecentado de conciencia, otros mundos diferentes al real para el hombre normal. Cuando el aprendiz es capaz de controlar ese estado, se convierte en un guerrero y cuando el guerrero es capaz de actuar en ese estado, se convierte en hombre de conocimiento.

El desarrollo de esta original teoría se irá viendo en las distintas páginas, procurando seguir un cierto orden en los diversos conocimientos impartidos por el indio don Juan a Carlos Castaneda.

En la veracidad o no de la existencia tanto de don Juan como de las fuentes de donde pudiese sacar Castaneda estos conocimientos, no vamos a entrar en discusión. Al ser el borrar la historia personal uno de los pilares imprescindibles para la obtención de estos conocimientos, vamos a dar por verídico lo que dice Castaneda en los libros ya que lo que nos interesa no son las formas sino el contenido.

Y sobre todo una recomendación, no se dejen influenciar, practiquen, actúen, aprendan de sus experiencias porque todo lo que vemos puede no ser cierto, lo único que hay cierto en esta vida y que nos tiene que tocar a todos es la muerte.

sábado, mayo 03, 2008

El Poder del Ahora

miércoles, abril 23, 2008

La Vejez


Este enemigo es el más cruel de todos, el único al que no se puede vencer por completo; el enemigo al que solamente podrá ahuyentar por un instante.


Después de toda una vida de lucha incesante contra sus otros tres enemigos y habiéndolos vencidos, el guerrero se encuentra frente a este otro implacable: la vejez.


Dice don Juan que "este es el tiempo en que un guerrero ya no tiene miedos, ya no tiene claridad impaciente; un tiempo en que todo su poder está bajo control, pero también el tiempo en el que siente un deseo constante de descansar. Si se rinde por entero a su deseo de acostarse y olvidar, si se arrulla en la fatiga, habrá perdido el último asalto, y su enemigo lo reducirá a una débil criatura vieja. Su deseo de retirarse vencerá toda su claridad, su poder y su conocimiento.
"Pero si el hombre se sacude el cansancio y vive su destino hasta el final, puede entonces ser llamado hombre de conocimiento, aunque sea tan sólo por esos momentitos en que logra ahuyentar al último enemigo, el enemigo invencible. Esos momentos de claridad, poder y conocimiento son suficientes."

lunes, abril 21, 2008

El poder


Una vez que el guerrero ha conseguido vence a sus dos primeros enemigos, el miedo y la claridad, ha alcanzado el poder. Pero este poder se convierte de inmediato en el tercer y más temido enemigo, contra el que tendrá también que luchar y vencer si quiere continuar en el camino del conocimiento.

Como ya ha vencido al miedo y posee la claridad, el poder es apenas perceptible, por lo que es frecuente que no sea consciente de que este tercer enemigo se cierne sobre él. En este caso, tiene la batalla perdida de antemano, puesto que el poder lo habrá transformado en un ser cruel y caprichoso.

Dice don Juan que “un hombre vencido por el poder muere sin saber realmente cómo manejarlo. El poder es sólo un carga sobre su destino. Un hombre así no tiene dominio de si mismo, ni puede decir cómo ni cuándo usar su poder”.

Pero una de las características de un verdadero guerrero es que nunca se da por vencido, así que sigue luchando para volverse una persona de conocimiento y mientras lucha sigue en el camino, tan sólo está vencido cuando ya no hace la lucha y se abandona. Si se rinde a alguno de sus enemigos nunca los conquistará, porque se asustará de aprender y no volverá a hacer la prueba. Pero si trata de aprender durante años, en medio de sus enemigos, terminará conquistándolos porque nunca se habrá abandonado a ellos en realidad.

Afirma don Juan que para vencer al poder “tiene que desafiarlo, con toda intención. Tiene que llegar a darse cuenta de que el poder que aparentemente ha conquistado no es nunca suyo en verdad. Debe tenerse a raya a todas horas, manejando con tiento, y con fe todo lo que ha aprendido. Si puede ver que, sin control sobre sí mismo, la claridad y el poder son peores que los errores, llegará a un punto en el que todo se domina. Entonces sabrá cómo y cuándo usar su poder. Y así habrá vencido a su tercer enemigo”.

Conquista a los demás y tendrás poder, conquístate a ti mismo y estarás en el camino.

sábado, marzo 29, 2008

La Claridad


Don Juan sigue hablando a Castaneda sobre los enemigos del guerrero. Dice que una vez que se ha conquistado el miedo, se está libre de él por el resto de la vida, porque a cambio del miedo se ha adquirido la claridad: una claridad de mente que borra el miedo. Para entonces, uno ya conoce sus deseos; sabe cómo satisfacer esos deseos. Puede prever los nuevos pasos del aprendizaje, y una claridad nítida lo rodea todo. El aprendiz siente que nada está oculto.

Y así ha encontrado a su segundo enemigo: ¡la claridad! Esa claridad de mente, tan difícil de obtener, dispersa el miedo, pero también ciega. Le fuerza a no dudar nunca de sí. Le da la seguridad de que puede hacer cuanto se le antoje, porque todo lo que ve lo ve con claridad. Y tiene valor porque tiene claridad, y no se detiene en nada porque tiene claridad. Pero todo eso es un error; es como si viera algo claro pero incompleto. Si el aprendiz se rinde a esa ilusión de poder, ha sucumbido a su segundo enemigo y será torpe para aprender. Se apurará cuando debía ser paciente, o será paciente cuando debería apurarse. Y tonteará con el aprendizaje, hasta que termine incapaz de aprender nada más.

Si esto ocurre, su segundo enemigo ha parado en seco sus intentos de hacerse guerrero de conocimiento; en vez de eso, puede volverse un impetuoso, o un payaso. Pero la claridad que tan caro ha pagado no volverá a transformarse en oscuridad y miedo. Será claro mientras viva, pero ya no aprenderá ni ansiará nada.

Para evitar la derrota debe hacer lo que hizo con el miedo: debe desafiar su claridad y usarla sólo para ver, y esperar con paciencia y medir con tiento antes de dar otros pasos; debe pensar, sobre todo, que su claridad es casi un error. Y vendrá un momento en que comprenda que su claridad era sólo un punto delante de sus ojos. Y así habrá vencido a su segundo enemigo, y llegará a una posición donde nada puede ya dañarlo. Esto no será un error ni tampoco una ilusión. No será solamente un punto delante de sus ojos. Ése será el verdadero poder.

Sabrá entonces que el poder tanto tiempo perseguido es suyo por fin. Puede hacer con él lo que se le antoje. Su aliado está a sus órdenes. Su deseo es la regla. Ve claro y parejo todo cuanto hay alrededor. Pero también ha tropezado con su tercer enemigo: ¡el poder!

jueves, marzo 27, 2008

El Miedo




Es el primer enemigo con el que tiene que enfrentarse una persona que quiera convertirse en guerrero del conocimiento.

El miedo podemos definirlo como una perturbación del estado de ánimo, en el que se pierde la confianza en los propios recursos para afrontar situaciones concretas, que son percibidas como peligrosas para el sujeto. El miedo tiene una particularidad en el ser humano, que puede ser real o imaginario, presente o proyectado en el futuro, pero siempre ocasiona una disminución del sentido de seguridad.

Todos hemos sentido miedo alguna vez y podemos considerarlo como una emoción normal, ya que gracias a él nos preparamos para enfrentarnos a una amenaza. Como animales que somos, ante la inminencia de una agresión el organismo reacciona y produce un mecanismo de defensa: el miedo, que desencadena unas determinadas reacciones físico químicas para ponernos en situación de defendernos. Observar cómo se le eriza el pelo del lomo a un perro cuando siente el peligro, o cómo un gato se hincha para parecer más grande, estas reacciones las produce el miedo. Si no lo sintiésemos, probablemente hace tiempo que habrían dejado de existir, por lo que podemos afirmar que el miedo razonable y encaminado a subsistir es necesario.

Pero así como el animal, una vez pasado el peligro, se olvida de todo y prosigue con su vida normal, el ser humano tiene la facultad de recordar y anticipar las situaciones por lo tanto es capaz de seguir sintiendo temor por algo que ya sucedió y que probablemente no se va a volver a producir, así tenemos que el miedo lo provoca un objeto imaginario, irracional y desproporcionado que altera la conducta de quien lo sufre y es incapaz de sobreponerse a él, a pesar de reconocer que es absurdo.

El miedo es aprendido. Los niños lo aprenden de los adultos y cada cultura tiene sus propios generadores de miedo. También se aprende con la experiencia, si uno ha sufrido una experiencia traumatizante, estará temeroso de que vuelva a pasar y desencadenará en la persona una serie de síntomas tanto psicológicos como neurovegetativos, como sudoración, taquicardia, temblor, necesidad de orinar, diarreas, pilo erección, que acompañan a la ansiedad y a la angustia y que pueden ser más desagradables que la propia emoción. Por último se puede dar el caso del miedo a tener miedo, que es como una ansiedad que prevé el sufrimiento que puede aparecer.

Existen varias maneras de reducir el miedo, como evitar el contacto con el objeto fóbico, utilizar fármacos, extinción experimental, psicoterapia o relajación, pero el estudio de estos métodos no es el propósito de este artículo. Aquí vamos a tratar el miedo desde el punto de vista del guerrero del conocimiento. Ya sabemos que el miedo existe y cómo se produce, pero ¿qué tiene que hacer el aprendiz a guerrero para tratar de vencerlo? Este miedo se produce cuando el aprendiz se enfrenta por primera vez con el conocimiento que supone vislumbrar que no sólo existe la realidad en la que vive, sino que hay otras muchas a las que se puede penetrar por medio de ese conocimiento.

Cuando empieza a aprender no sabe lo que va a encontrar. Va poco a poco al comienzo, luego más y más. Y sus pensamientos se dan topetazos y se hunden en la nada. Lo que se aprende no es nunca lo que uno creía. Y así comienza a tener miedo.

Castaneda dice que los seres humanos corrientes somos importantes porque tenemos miedo y cuanto más miedo tenemos, más importante nos creemos y más Ego tenemos. Sin embargo, y afortunadamente para los guerreros, la importancia personal tiene un punto débil, y es que depende del reconocimiento para subsistir. Si no le damos importancia a la importancia, ésta se acaba. Sabiendo esto, un aprendiz renueva sus relaciones. Aprende a huir de quienes le consienten y frecuenta a aquellos a los que nada humano les importa. Busca la crítica, no la adulación. Cada cierto tiempo comienza una vida nueva, borra su historia, cambia de nombre, explora nuevas personalidades, anula la sofocante persistencia de su ego y se lleva a sí mismo a situaciones límite, en las cuales lo auténtico se ve forzado a asumir el mando.

Al no tenernos lástima, podemos enfrentar con elegancia el impacto de nuestra extinción personal. La muerte es la fuerza que da al guerrero valor y moderación. Sólo mirando a través de sus ojos nos volvemos conscientes de que no somos importantes. Entonces ella viene a morar a nuestro lado y comienza a transmitirnos sus secretos.

El guerrero convierte su miedo animal a la extinción en una oportunidad de gozo, pues sabe que todo lo que tiene es este momento. Piensen como guerreros, ¡todos vamos a morir!.

Un guerrero es alguien que pasa su vida perfeccionándose a través de ardua disciplina. Cuando llega su hora, enfrenta a su muerte como una nueva etapa en el sendero. A diferencia del hombre común, él no intenta paliar su miedo con falsas esperanzas. El guerrero parte a su viaje definitivo pleno de gozo, y su muerte lo saluda y le permite conservar su individualidad como trofeo. Va al saber como a la guerra: bien despierto, con miedo, con respeto y con absoluta confianza. Ir en cualquier otra forma es un error y quien lo cometa vivirá para lamentar sus pasos.

No debe correr. Debe desafiar a su miedo, y pese a él debe dar el siguiente paso en su aprendizaje. No debe detenerse. Y llega el momento en que el miedo se retira y no vuelve más.

jueves, enero 31, 2008

Los voladores


Con este término llamaba don Juan a unas entidades que existen en un plano distinto al humano y cuya principal característica es alimentarse de nuestra energía. Para este fin, escogen a las personas más débiles y literalmente les chupa, como auténticos vampiros, lo que para ellos es su sustento vital.

El hombre es un ser mágico, tiene la capacidad de volar por el universo al igual que cualquiera de los millones de conciencias que existen. Pero, en algún momento de su historia, perdió su libertad. Ahora su mente ya no es suya, es una intrusión. Los seres humanos somos rehenes de un conjunto de entidades cósmicas que se dedican a la depredación, llamados "los voladores."

Somos prisioneros de seres venidos de los confines del universo, quienes nos usan con el mismo desenfado con que nosotros usamos a los pollos. La porción del universo a la que tenemos acceso es el campo de operaciones de dos formas radicalmente diferentes de conciencia. Una, a la que pertenecen las plantas y los animales, incluso el hombre, es una conciencia blanquecina, joven, generadora de energía. La otra es una conciencia infinitamente más vieja y parasitaria, poseedora de una cantidad inmensa de conocimientos. Además de los hombres y otros seres que habitan esta tierra, hay en el universo una inmensa gama de entidades inorgánicas. Están presentes entre nosotros y en ciertas ocasiones se nos hacen visibles. Les llamamos fantasmas o apariciones.

Una de esas especies, son como enormes bultos voladores de color negro, llegó en algún momento de la profundidad del Cosmos y encontró un oasis de conciencia en nuestro mundo. Ellos se han especializado en 'ordeñarnos'. ¿El por qué de los altibajos energéticos y emocionales de la gente? Es el predador que viene periódicamente a recoger su cuota de conciencia. Sólo dejan lo suficiente para que sigamos viviendo, y a veces ni para eso. A veces se pasan y la persona enferma de gravedad, y hasta muere. Ellos no nos 'comen' literalmente, lo que hacen es una transferencia vibratoria. La conciencia es energía y ellos pueden alinearse con nosotros. Como por naturaleza están siempre hambrientos, y nosotros, por el contrario, exudamos luz, el resultado de ese alineamiento solo puede ser descrito como depredación energética.

En un plano cósmico, la energía es la moneda más fuerte y todos la quieren, y nosotros somos una raza vital, repleta de alimento. Cada cosa viva come a otra, y siempre el más poderoso sale ganando. ¿Quién dijo que el hombre está en la cúspide de la cadena alimenticia? Esa visión solo pudo ocurrírsele a un ser humano. Para los inorgánicos, nosotros somos la presa. Cuando comemos una lechuga o un bistec, estamos comiendo vida. Los depredadores cósmicos no son ni más ni menos crueles que nosotros. Cuando una raza más fuerte consume a otra inferior, está ayudando a que su energía evolucione. En el universo sólo hay guerra. Los enfrentamientos de los hombres son un reflejo de lo que pasa ahí fuera. Es normal que una especie intente consumir a otra.

Los voladores nos consumen a través de nuestras emociones, debidamente encauzadas por el parloteo interior. Han diseñado el entorno social en tal forma que estamos todo el tiempo disparando oleadas de emociones que son inmediatamente absorbidas. Sobre todo, les gustan los ataque de ego; para ellos, ése es el bocado más exquisito. Tales emociones son iguales en cualquier lugar del universo donde se presenten, y ellos han aprendido a metabolizarlas. Algunos nos consumen por la lujuria, la ira o el temor; otros prefieren sentimientos más delicados, como el amor o la ternura. Pero todos ellos están interesados en lo mismo. Lo normal es que nos ataquen por la zona de la cabeza, el corazón o el vientre, allí donde guardamos el grueso de nuestra energía.

Esos seres usan a todo lo que esté disponible, pero prefieren la conciencia organizada. Drenan a los animales y a las plantas en la medida de su atención, que no es demasiado fija. Atacan incluso a los demás seres inorgánicos, sólo que aquellos sí los ven y los esquivan, como nosotros esquivamos a los mosquitos. El único que cae completo en su trampa es el hombre.

Eso está ocurriendo sin que nos demos cuenta, porque heredamos el intercambio con esos seres casi como una condición genética, y a estas alturas nos parece algo natural. Cuando nace la criatura, la madre la ofrece como comida, sin darse cuenta, pues la mente de ella también está dominada. A partir de ahí, se esfuerza por inculcarle modales de conducta aceptables, la doma, cercena su lado guerrero y la convierte en una mansa oveja. Cuando un niño sale suficientemente energético para rechazar esa imposición, se vuelve un rebelde o un desajustado social.

La ventaja de los voladores radica en la diferencia entre nuestros niveles de conciencia. Ellos son entidades muy poderosas y vastas; la idea que tenemos de ellos es equivalente a la que tiene una hormiga de nosotros. Sin embargo, su presencia es dolorosa y se puede medir en diversas maneras. Por ejemplo, cuando nos provocan ataques de racionalidad o desconfianza, o nos sentimos tentados a violar nuestras propias decisiones. Los locos pueden detectarlos muy fácilmente, ya que sienten físicamente cómo estos seres se posan sobre sus hombros, generando paranoias. El suicidio es el sello del volador, pues su mente es homicida potencial.

A cambio de nuestra energía, los voladores nos han dado la mente, los apegos y el ego. Para ellos, no somos sus esclavos, sino una especie de obreros asalariados. Privilegiaron a una raza primitiva y le dieron el don de pensar, lo cual nos hizo evolucionar; más aún, nos ha civilizado. De no ser por ellos, aun estaríamos escondidos en cuevas o haciendo nidos en las copas de los árboles.

Los voladores nos dominan a través de nuestras tradiciones y costumbres. Son los amos de las religiones, los creadores de las Historia. Escuchamos su voz en la radio y leemos sus ideas en los periódicos. Ellos manejan todos nuestros medios de información y nuestros sistemas de creencia. Su estrategia es magnífica. Durante milenios, los voladores han urdido planes para colectivizarnos. Hubo una época en que se hicieron tan descarados, que hasta se mostraban en público, eran tiempos oscuros, pululaban por doquier. Pero ahora su estrategia se ha hecho tan inteligente que ni sabemos que existen. En el pasado nos enganchaban por la credulidad, hoy, por el materialismo.

Ellos son responsables de que la aspiración del hombre actual sea no tener que pensar por sí mismo; ¿cuánto tiempo aguanta alguien en silencio?. ¿Porqué ese cambio en su estrategia? Por que, en este momento, ellos están corriendo un gran riesgo. La humanidad está en un contacto muy rápido y cualquiera puede informarse. O nos llenan la cabeza, bombardeándonos día y noche con todo tipo de sugestiones, o habrá algunos que se den cuenta y avisen a los demás. Si lográsemos repeler a esas entidades, en una semana recuperaríamos nuestra vitalidad y estaríamos brillando de nuevo.